Hasta las 9 de la mañana no he podido salir a correr, he tenido que dejar a mi hijo con su abuela para poder escaparme un rato.
Llevo fatal lo de correr con calor y humedad, es el enemigo número 1 del running, o mejor dicho, de los runners, ponme cuestas, lluvia, viento, frío… pero el calor y la humedad hacen que me cueste un mundo cualquier entrenamiento.
Incluso la idea de decir «iré lento» y pruebo a correr a un ritmo suave, o muy suave, quizá creyendo que de esta manera aguantaré un poco más.
Además las zapatillas con las plantillas y esa sensación de peso excesivo (no sé si estoy haciendo bien en empeñarme al salir así…).
Total que comienzo desde la Prioral y voy hacia arriba, Mercadal, Monterols, Llovera, Plaça Llibertat, Parc Sant Jordi, y sigo hasta Castellvell del Camp, allí doy la vuelta y cuando llevaba 5km. paro el crono entre la sensación de no haber hecho nada pero cansado, sudoroso y hecho polvo casi como si hubiera finalizado una ultra…
Bueno, tal vez exagero mucho, pero hoy me ha dado esa especie de «pajarón» y he preferido volver a casa caminando, sin pretensiones.
Esta semana he hecho 30Km., no es ningún récord, pero es un poco el mínimo que me pongo, hasta que sepa cuando me van a operar, salir un poco de dudas estará bien para marcarme a corto plazo los objetivos.
Por el momento lo de correr sin objetivos claros es algo que no ayuda, salir sin una motivación clara de distancia o velocidad provoca unos entrenamientos descafeinados, aunque al final acabe siempre sonriendo y disfrutando con la música de mis playlist…
