Dicen que al final el que sobrevive no es el más fuerte sino el que se adapta mejor a las condiciones…
A mí el calor me puede, es ese enemigo natural al que he intentado hacer frente en los entrenamientos y cuando me ha tocado en alguna carrera lidiar con altas temperaturas he acabado pidiendo la hora.
Correr a partir de las ocho de la mañana ya se hace duro y el problema es que la pista los sábados abre precisamente a esa hora (el domingo es peor que no es hasta las 9…).
Y el sol hoy ha hecho acto de presencia, de manera radiante, y lo he probado con gorra, con gafas de sol, pero estaba claro que no era el día, estoy tratando de recuperar la forma tras tantos días de parón, y eso no es fácil, sobre todo si tengo en cuenta que ha habido días que con el tema del teletrabajo prácticamente no he salido de casa.
Al final, unas vueltas testimoniales a la pista de atletismo y metido de lleno en el gimnasio a la elíptica, para finalizar un poco como siempre… con los estiramientos de rigor.
