La recuperación tras un periodo de inactividad y más si se viene de alguna lesión, intervención quirúrjica o problema de salud, suele ser más o menos lenta (al menos la sensación algunos días es que va a costar estar en forma de nuevo), pero si a eso le sumamos el calor y la humedad que ya estamos apreciando este mes de junio, entonces la cosa se complica.
Otro 5000 más, otro más a ritmo lento 25 minutos y algo, otra vez con buenas sensaciones pero sabiendo que estoy lejos de lo de antes, mentalmente también busco ese ritmo al que ir cómodo, aunque me ha costado más de lo normal.
El calor y la humedad han sido brutales, especialmente esto último, acabo las sesiones totalmente sudado y es difícil seguir haciendo algo más que unos estiramientos.
Comienzo a fijarme en algunas carreras que podrían estar genial, la mítica Cursa Bombers de noviembre, que tantas veces he corrido podría ser una de esas candidatas para volver de nuevo.
Veo que se abren inscripciones para la Marató de Barcelona que será en marzo del 2025… y me muero de ganas de apuntarme, pero viendo como estoy ahora mismo no sería muy cuerdo por mi parte hacerlo, igual me precipito…
Es que casi no puedo con un simple 5000 lento ¿cómo puedo estar pensando en maratones?
Pues la respuesta es simple, porque sé que estoy corriendo a ritmos mucho más lentos de lo habitual como prudencia por la recuperación, porque incluso el tipo de zapatilla que calzo, las New Balance 1080 son tope de gama de amortiguación, pensadas para esos ritmos «cochineros».
Luego si a eso le sumo que vengo de unos meses en los que ni la alimentación ha sido la más adecuada y de hacer una vida sedentaria, la vuelta al trabajo no supone mucha actividad, ya que me paso 8 horas sentado, pues entonces no ayuda mucho la verdad.
Es ese entrenamiento invisible que dicen que ayuda…
Y ahora el calor, la humedad, pero está bien, es otro elemento más a tener en cuenta en las sesiones, y eso que salgo a primerísima hora del día.
Toca ponerse el traje de faena y seguir currándomelo.
