No, no me he vuelto loco, ni he salido a la calle a correr sin llevar nada literalmente…
Pero a esa idea clásica (o vintage) de correr por sensaciones, sin mirar cronómetros ni GPS se le ha unido hoy la de unos auriculares que han decidido fallar completamente y por tanto el entreno, sin música, ha sido totalmente inusual.
Bueno, todo el entreno en sí ha resultado inusual, hoy con bajada de temperaturas, día lluvioso, me he calzado las Asics Sonoma, mucho más protegidas para este tipo de tiempo.
Lo malo de llevar unas zapatillas de trail es que en asfalto las sensaciones no son todo lo buenas, casi es como llevar unas botas militares, pero es posible correr, eso sí.
Tampoco he pretendido marcarme ningún récord personal (aunque alguno ha salido en cuesta), pero por general he tenido que caminar en algún que otro tramo, precisamente por las subidas en el recorrido que he elegido hoy.
Con todo, el entrenamiento «minimalista» ha resultado ser una salida más para olvidar que para el recuerdo, ir acumulando y basta.
Por lo menos la temperatura me ha permitido llegar a casa sin tener que parar en el súper ha comprar bebida…
