El fin de semana no hubo running, por unas cosas o por otras no pude.
Hoy lunes tenía intención de volver de nuevo al lío, de hacer ese rodaje antes de trabajar.
El problema, la lluvia.
No era una lluvia extremadamente copiosa, no se me ocurriría trotar con un temporal, pero correr con lluvia (si no es una tormenta) es una de esas sensaciones que te carga de energía a tope.
Eso sí, ataviado de un chubasquero que es el de la San Silvestre de Tarragona del 2013 (como el de la foto del post) que sigue siendo útil, con unas zapatillas con mucha amortiguación y que sean fiables y robustas, como las New Balance 1080.
No era cuestión de correr rápido, ni de hacer cambios de velocidad, con ese tiempo y el tartán mojado lo único que tocaba era trotar.
Al final el crono lo he parado a los 35 minutos y medio, 7k. suficiente…
