Paradójicamente mis mejores resultados en las carreras los he obtenido sin música, eran otros tiempos, en los que entrenaba con entrenador, en grupo…
Ahora mismo mi situación es otra, no puedo entrenar en grupo, por tema de horarios salgo cuando puedo, y me centro más en la parte lúdica, la de disfrutar, que la de la obsesión por unas determinadas marcas.
Aunque sí es cierto que me gusta ir por debajo de 5’/km. y me da más satisfacción cuando lo consigo que cuando no, aunque reconozco que es una auténtica tontería.
Una buena sesión de running es para mí como bailar, necesitas música para hacerlo, y con cada tema disfrutas de una manera u otra.
No planifico nunca una sesión de running sin música, pero si ocurre siempre es por accidente.
Normalmente o te fallan los auriculares, la batería… (por eso tengo otros de repuesto normalmente) o cosas así, pero lo de hoy ha sido directamente el smartphone.
Con la running bag encima para llevar el iPhone y poca cosa más, me he visto como el teléfono se apagaba de golpe… es la batería que pide a gritos un recambio.
Aunque estaba muy cerca de casa, me daba mucha pereza volver para intentar un plan B y he decidido trotar aunque fuera con mi respiración como acompañante.
Respiración que por cierto asusta un poco… parece que me va a dar algo en cualquier momento.
Con ese panorama la verdad es que no suele salirme nunca nada demasiado bueno, ritmos más lentos y menos distancia.
Tal vez va bien en el sentido que luego, cuando vuelva a correr con música, lo disfrutaré muchísimo más, como cuando corres en cuesta y luego te encuentras una bajada.
5Km. a ritmo de 5… cumplir con mi objetivo semanal y poco más, lo suficiente, un 5 raspado.
Igual por la tarde tengo un ratito más y me quito la espinita, me lo estoy pensando…
