Caminar… esa actividad que parece tan incompatible con correr, tan mal visto a veces por los runners, como si no estuviera permitido andar y siempre tienes que trotar.
Y no, no siempre tiene que ser así, y hoy ha sido la prueba en mi entrenamiento.
Tenía claro que mi objetivo era hacer 10Km. de distancia, pero con la licencia de tener que caminar si era necesario.
También que habría algunos tramos más complicados y con cuestas y otros sobre el papel más sencillos, pero que incluso tampoco tendría en cuenta esto para el entreno.
Ni ha sido algo ortodoxo, por ejemplo corre 400 metros y camina otros 400… y seguramente por eso ha salido como ha salido (podría haber corrido más de lo que lo he hecho claro).
Pero lo importante del entrenamiento ha sido cumplir con el trazado, con la distancia, y probar a correr a diferentes ritmos… al principio la verdad es que me ha costado un poco, ya que ayer tuve un día muy muy sedentario debido a que algo me debió sentar mal y me obligué a guardar reposo.
A diferencia de otras veces, en las que solamente cuento lo que corro y paro el crono cuando paro o camino, esta vez lo que he contabilizado todo.
Puede que de esta manera me salga más fácil llegar a la distancia, pero por otra parte no me esfuerzo tanto en tener que correr, y por ese motivo acabo caminando más de la cuenta.
Caminar…
Sí, caminar me va a servir para mejorar, si por la mañana corro y por la tarde salgo a caminar, por ejemplo (no hablo de CACOS, hablo de caminar).
De todas maneras este tipo de entrenamientos sirven para acumular también, para ir añadiendo al diario distancia…
En una semana la Cursa de la Coia de Reus, un 5K con sabor a festa major, y en dos, otra, la clásica Peonada de Tarragona, igualmente con ese sabor a fiesta local, y que normalmente significaba la apertura de la temporada atlética.
Este año no me quiero perder ninguna de las dos.
