La semana comenzaba bien, entrenando tres días seguidos, haciendo en las sesiones lo que tenía pensado.
El jueves tuve que parar por motivos laborales, y aunque el viernes tenía intención de entrenar, no lo hice finalmente.
Dos días de parón pueden ser muchos, pero en realidad creo que me han sentado genial esta vez.
La previsión de chubascos para el fin de semana se está cumpliendo, y esta mañana ya tenía pensado el plan B y el C…
Salgo de casa en medio de la tormenta y me refugio en el gimnasio, me subo a la elíptica, más con la esperanza de que pare la lluvia que de hacer mucho cardio, la verdad, pero sabiendo que si no puedo correr al menos no he tenido otro día sin deporte.
Esta tarde tengo compromisos, de esos que también apetecen, no todo va a ser running en esta vida, y hay que aprovechar la mañana un poco.
Mientras estoy en la elíptica voy controlando lo que pasa en el exterior, tartán mojado, veo las gotas que van cayendo sobre los charcos.
Tras 45 minutos, de esos de rigor, de cardio, me doy cuenta que ya no hay lluvia, momento para salir y para intentar correr un poco en pista.
Los días de lluvia llevo las Asics GT 1000, son esa apuesta segura para situaciones delicadas o complicadas, un modelo que sin ser complejo aporta bastante, la verdad, fiable al máximo.
En la cabeza un 5000, tampoco quiero pasarme hoy, que quiero estar descansado para la tarde, estoy corriendo a buen ritmo, sin mucho esfuerzo, es algo que suele ocurrirme si antes hago elíptica, seguramente es parte de esa «activación» previa.
Todo va bien, pero comienza a llover fuerte cuando llevo 4km., tengo el chubasquero preparado, pero voy a dejarlo estar por hoy, ya he tenido suficiente y he disfrutado mucho tanto del gimnasio como de esos 20 minutillos de carrera.
Mañana un poquito más, esa es la clave, ir acumulando…
