La semana pasada fue bastante nefasta, medio resfriado, no logrando madrugar, sin salir a correr prácticamente, algún día sí que salí a trotar un poco por la pista…
Esta semana la he comenzado con reposo, lunes y martes, dándome una pequeña tregua, para por fin, hoy miércoles, madrugar para correr, antes de una jornada laboral especialmente complicada, pero mejor así, como siempre el deporte me sostiene física y sobre todo anímicamente.
Nada más salir de casa veo que están cayendo cuatro gotas, lluvia fina, ligera, ya estoy pensando que hoy toca correr, y que a menos que caiga un chubasco de los grandes, me tengo que meter un buen entreno en pista.
La lluvia me ha estado acompañando durante toda la sesión y curiosamente ha parado cuando estaba ya con los estiramientos.
Aunque no ha sido mi mejor entreno precisamente, ni pretendía que lo fuera, me he ido muy satisfecho de mi rodaje, de esos 7km. y poco a ritmo de 5’/km. sin más historias.
En mi cabeza tengo la distancia de 10K como gran objetivo, es el siguiente paso tras la recuperación, este año La Mitja de Tarragona, del 3 de noviembre, no será el medio maratón, será la versión 10K y si al final puedo, también tengo intención de correr en la Cursa Bombers de Barcelona del 10 de noviembre…
Y para eso queda un mes… o menos, y ahora mismo me encuentro en un punto en el que llegar a correr 10K todavía me cuesta un poco, pero tener objetivos en el horizonte es lo que me motivará para conseguir llegar en condiciones, o al menos currármelo durante los entrenos.
Visualizar las carreras, las metas, y esas «tonterías» que seguro que algún profesional de la neurociencia no lo ve precisamente como algo menor.
Después de ver como atletas de élite se hablan a sí mismos, en voz alta, y les da resultado, no sé porque a mí no me tiene que resultar, aún con el riesgo de que la persona que pase por mi lado piense que estoy un poco «chalado».
