Tras dos semana con horario partido en el trabajo, mañana y tarde, por fin ya vuelvo a la normalidad y a mi turno de tarde.
Compaginar trabajo, vida familiar y running es complejo, pero querer es poder y se saca tiempo de cualquier parte, si tienes que madrugar, madrugas, si no has podido madrugar, siempre te queda el mediodía y si el calor no te deja, entonces te queda una franja nocturna que suele dar buenos resultados…
El problema viene cuando es algo temporal y no estás acostumbrado, eso cambia un poco las cosas, la rutina, a o lo que estoy acostumbrado.
Durante dos semanas me he pegado algún que otro madrugón para estar en el trabajo a la hora, pero también he explorado los mediodía, con un calor sofocante, en los que no era capaz de correr muchos km. y que acababan en la cinta del gimnasio.
Una odisea para poder cubrir la distancia que en mi mente me había marcado como mínima para cubrir durante estas semanas.
Por suerte todo vuelve a ponerse en su sitio y ya vuelvo de nuevo a mi rutina habitual.
