Días de lluvia, de temperaturas que van a la baja, y eso no es malo, hemos dejado atrás el calor sofocante.
Lo único que ocurre es que puede que los cambios se vayan modificando a medida que te encuentras con esas inclemencias.
Sí, correr con lluvia mola, si es una lluvia finísima, pero como comience a apretar se te quitan las ganas de correr y no siempre quieres acabar empapadísimo.
Hoy he comenzado a correr sin lluvia, todo iba bien, pero la alegría me ha durado media hora, cuando no solamente ha llovido sino que ha comenzado a caer con una intensidad bastante considerable.
Así que hacia al gimnasio, a la elíptica, para completar, media horita más y a las pesas.
Y ya está, sin más pretensión que la de completar otra sesión, simple.
