De todos los entrenos de esta semana, el de hoy ha sido un poco más decente, un 5000 a ritmo de 4’42» aprovechando que el sol estaba tapado por las nubes, me he permitido incluso la licencia de correr sin gafas de sol, lo que era bastante impensanble estos días.
Hay una idea que me ronda por la cabeza y es una de esas quimeras que si consigo hacer puese ser brutal.
Como sabéis hace poco volvía a plantearme la idea de preparar de nuevo un maratón (ahora mismo no es el mejor momento) pero volver con ese objetivo de ir escalando distancias, volver de nuevo a los medios maratones y a partir de ahí ya se verá.
Desde hace unos años siempre me ha fascinado Kenya, la manera de vivir el running como algo normal, más que como un deporte…
Marc Roig, atleta, fisioterapeuta y entrenador, que creo que es un profesional increíble, organiza viajes a Kenya para vivir auténticas experiencias, es como si a un guitarrista amateur le organizas un rock camp con los Rolling Stones…
Bueno, el caso es que me lo estoy pensando seriamente y eso que le tengo pánico a los aviones, pero puede valer la pena y mucho, ya no solamente por esa idea de mejorar, más por el entusiasmo que me despierta el hecho de entrenar en la casa de Kipchoge..
Lo que tengo claro es que no iría solo, y esa es mi tarea ahora, encontrar un grupito de loc@s del running que se quieran animar y venirse conmigo porque algo así debe ser totalmente memorable.
Veremos si al final puedo conseguirlo.
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