Ayer llovió, cayeron cuatro gotas por la tarde, típica lluvia de verano que normalmente significa un efecto rebote con un bochorno considerable.
Hacer series ahora en verano significa correr poco y a ritmos que tampoco van a suponer ningún récord personal.
Ojito porque estábamos hablando de un 85% de humedad a las 8:30 de la mañana.
El sol medio asomaba entre nubarrones, mis gafas de sol como accesorio más preciado últimamente, no es que me encante correr con ellas pero son necesarias.
Sigo haciéndole el rodaje a mi nuevo par de zapatillas.
Calentamiento previo a las series, estiramientos siempre «dinámicos» antes de comenzar, y unas vueltas, un mil, en plan tranquilo, ritmo de 5’km. (que tampoco está mal para comenzar).
Voy a hacer series de 1000, van a ser series a un ritmo interesante, pero no pienso poner la máquina a tope precisamente para nada.
Un 1000 en la calle 1 significa un par de vueltas y media.
Primera vuelta en plan más tranquilo, a partir de la segunda algo más rápido para intentar acabar los 200 metros finales con algo de sprint.
Como recuperación entre serie y serie no contabilizo el tiempo, simplemente finalizo otra vuelta caminando hasta el punto de inicio de nuevo, y ahí, antes de volver a correr la serie, un sorbo de agua (botella con agua congelada).
Han sido solamente 4 series pero suficiente como para acabar empapado.
