No siempre todas las semanas son iguales, hay circunstancias, sensaciones, que impiden que la rutina se pueda cumplir como uno quiere.
El lunes sí tenía pensado descansar, pero el martes no pude entrenar por motivos laborales, entre otros.
Y comienzas a entrenar un miércoles, con la idea de la carrera del domingo, los 10K de la Mitja marató de Tarragona.
Mis primera carrera de 10K tras la operación.
Dos días de parón y con un tiempo rarísimo, no hacía frío, pero salí con cortavientos, pasando algo de calor, hasta que pensé que tal vez no era buena idea y ahí me quedé en camiseta, cuando ya llevaba unas cuantas vueltas en la pista de atletismo.
El ritmo lento para lo que normalmente voy haciendo, pero unas sensaciones un tanto extrañas, no de ir muy sobrado precisamente, supongo que me falta activación, lo malo de dos días sedentarios es eso, que cuesta arrancar.
Media horita y listo, suficiente para que la semana atlética comience aunque sea tarde, aunque sea un miércoles.
Me quedan un par de semanas de esas que «hacen afición», Tarragona este domingo, la otra la Cursa Bombers de Barcelona, para celebrar mi cumpleaños, no está nada mal…
Y sin saber como me van a responder las piernas o la cabeza, siendo las primeras carreras con una distancia más o menos respetable tras mi recuperación de la hernia.
Me queda muchísimo por hacer, está siendo todo como si volviera a correr de cero, y eso que solamente perdía unos meses, sueño con correr medios maratones, pero al mismo tiempo sé que tengo que ir paso a paso, que primero tengo que volver a asimilar distancias más cortas, y los 10K. son un buen punto de partida.
