Domingo, 9 de la mañana, el sol en lo alto, calor, calor, calor…
32 graditos y 70% de humedad, casi nada.
Consciente de eso me he puesto el mono de faena para intentar hacer algo en la pista.
Lento, correré lento, y si es necesario pararé o me pondré a hacer cacos, reconozco que mi estrategia me ha fallado un poco y he improvisado.
Con ese bochorno no me he atrevido a ir muy rápido pensando en no agotarme, pero da igual, a la mitad del entreno ya estaba arrastrándome.
No ha sido un entreno del que me sienta orgulloso, mi idea inicial era la de salir por ahí a rodar temprano no la de meterme en la pista con todo el sol.
Pero bueno, estos días también cuentan.
