Días de lluvia y eso significa tener que improvisar un poco a la hora de entrenar, o que se alteren los planes iniciales…
De hecho hoy tenía una agenda repleta de actividades, el tradicional «vermut rumbero» por ejemplo que se ha visto aplazado.
Y eso no significaba no salir a correr, pero sí tomármelo con mucha más calma.
Salgo de casa con un tiempo totalmente inestable, paraguas… sabiendo que será difícil entrenar en la pista de atletismo, preparado para absolutamente todo, plan A y B según lo que me encuentre.
Y al llegar veo que ha parado de llover y entonces aprovecho para un «easy running» de manual, sin fijarme en el ritmo, sin música (raro en mí), con las Asics GT 1000.
Sin prisa pero sin pausa, controlando (o intentándolo) la respiración, la verdad es que sin música y estando atento es una pasada como se escucha, recuerdos de hace años cuando esto lo tenía muy trabajado.
El Garmin no ha encontrado la señal del GPS y tampoco he tenido mucha paciencia, media horita al final, unos 6km.
A partir de ahí, pues me resguardo en el gimnasio, porque de nuevo la lluvia vuelve a darle.
En el gym, elíptica, 45 minutillos, y musculación, cuádriceps, bíceps femoral y me he atrevido con algo de brazos y pectorales, con muy poca carga… (buenas sensaciones, pero me lo debo tomar con calma tras la operación).
Al final ha quedado un día bastante «potable», a ver mañana, dependiendo de como vayan las cosas será una cosa u otra.
