Ha habido años en los que he aprovechado el mes de agosto para ponerme en forma de cara al inicio de carreras en septiembre, a modo de pretemporada, con sesiones potentes y mucha motivación (este año la motivación ha venido dada por los Juegos Olímpicos), pero reconozco que el calor está siendo horrible y este año no sé qué clase de pretemporada voy a hacer.
El problema es que hace calor a todas horas… da igual que salgas a las 5 de la mañana o a las ocho de la tarde, que te vas a encontrar con el mismo panorama.
Calor y humedad, si corro un poco rápido tardo menos tiempo en parar (pero no corro más distancia) y si voy lento, antes o después me veo abatido por culpa de las altas temperaturas.
Cualquier intento por hacer algo de distancia es bastante infructuoso, si además le sumo a que esta vez no me veo en mi mejor estado de forma, entonces la cosa se complica aún más.
Esta semana tengo vacaciones y me estoy planteando meterle algo más de caña.

Pero hoy por ejemplo, no he pasado de los 6,5Km. en total y a ritmos lentos por encima de 5′ el km.
Tras esto me he metido en el gym a hacer elíptica y a muscular piernas.
Pero no me siento satisfecho porque la idea inicial era la de hacer un 10000, y hay algo en mí que me ha frenado para lograrlo, es como si de golpe los 400 metros de la pista de atletismo se transforman en 4000… intento mentirle a mi cabeza, decirle que solamente una vuelta más.
Ahora anuncian una ola de calor (de nuevo), seguiré intentando entrenar a las 7 de la mañana, un poco como pueda, y con esperanza de que haga mejor tiempo (porque para mí lo peor es el calor).
